De catas por Polonia

Aquí os dejo un pequeño recorrido visual por las catas-degustaciones de aceite de oliva virgen extra que hemos realizado con iloveaceite / kochamoliwe la semana pasada por las ciudades de Varsovia, Poznan, Lodz y Cracovia...

Aquí os dejo un pequeño recorrido visual por las catas-degustaciones de aceite de oliva virgen extra que hemos realizado con iloveaceite / kochamoliwe la semana pasada por las ciudades de Varsovia, Poznan, Lodz y Cracovia...

No creo hableor subido antes, pero por si acaso, aquí so dejo la presentación que usé este mes de julio en la Cátedra Ferrán Adriá de la Universidad Camilo José Cela.
Allí, dentro del curso 'Cómo cocinar el éxito' hablé de iloveaceite.


Diario IDEAL, 21 septiembre 2011
Por fin los niños han vuelto a clase. Parece que todo, poco a poco, retorna a la normalidad que había antes del 23 de junio... que se dice pronto. Y no voy a ocultar mis ganas porque esta normalidad llegara, sobre todo, porque la agenda se te llena por días de tal suerte que apenas quedan un hueco para que tu cabeza esté un momento parada. Esa sensación me gusta. Este septiembre es, de las pocas veces que recuerdo, que ansiaba volver al cierto orden que impera en mi día a día, sobre todo porque he decidido, entre otras cosas, mantenerme al margen de los acontecimientos políticos y económicos que nos azotan (aquí, allá y más allá) y créeme querido lector, desde que he tomado esa decisión soy más feliz.
Por eso afronto este arranque de curso y de año -que en realidad nunca es el 1 de enero- con optimismo y con vistas puestas en un futuro no muy lejano que puede ser ciertamente halagüeño. Este optimismo se ve reforzado por la conjunción planetaria de dos de las actividades que más me llenan: vender y viajar.
Esta semana arranco con un viaje más que razonable por el norte de España que me llevará a recorrer Salamanca, Vigo y Oviedo. La semana que viene arranco con un roadshow larguísimo que me llevará por varias ciudades polacas entre ellas Varsovia o Cracovia; pero es que a mi regreso, y ya metido en el arranque del mes de octubre, mis huesos irán a parar a Honduras donde recorreré desde San Pedro Sula, pasando por Tegucigalpa, Comayagua o Siguatepeque. Desde luego será toda una aventura.
Y es que vender aceite de oliva virgen extra tiene esto. No sólo vendes lo que amas y te gusta sino que además te la da la oportunidad de viajar por esos mundos de dios que, por otra parte, te enseñan por ejemplo, a veces, lo tremendamente acatetados que aún estamos o que por ejemplo, somos mejores -los españoles- fuera que dentro.
Pero de todo esto espero dar buena cuenta en mis sucesivas columnas que siempre he procurado que sean fiel reflejo de mi actividad y que recojan en cierto modo mi estado de ánimo que desde luego, ya no pasa por estar al loro de lo que cuece nuestra bizarra clase política. Una empresa, una sociedad debe -y puede- vivir sin la tutela de este yugo. En Andalucía y en Jaén sobre todo, donde el 'puñeterismo rosado' lo ha contaminado todo de tal suerte que casi ha matado a la sociedad. Pero esta bendita crisis nos está poniendo a cada uno en su sitio y como no nos queda otra que mover el culo aquí, allá y más allá, es hora de sacudirse las pulgas que este gentuza nos ha dejado pegadas en el lomo y correr; correr tanto como Perdigón, Tintín, Furia o las bolas de tenis que se lanzan desde el fondo de la pista Nadal o Djocovik.
Por cierto como detalle de optimismo, ver que somos otra vez campeones de Europa de basket tiene su aquel. Los españolitos éramos hace 40 años bajitos, morenos, 'acomplejaos' y viajábamos con maletas atadas con guita. Hoy somo tan altos que podemos ser Campeones de Europa o del Mundo con tíos de 2,15.
Las maletas y las guitas siguen existiendo en los andenes de las vías del tren que usan nuestros jóvenes y no tan jóvenes que emigran a trabajar a otro países porque aquí, los pulgosos nos han arruinado.
En esto seguimos como hace 40 o más años.

El 23 de octubre se celebrar la VI ª MEDIA MARATÓN DE MONTAÑA SOLIDARIA DE MADRID. Este año ya será la tercera ocasión que la corra ya que tiene un significado emocional muy importante: fue mi primera media maratón. Y mientras que tenga tiempo y ganas, no faltaré a la cita.
Este año , además, voy con los compañeros y amigos del trailrunning club Llévamepronto, lo que hace más interesante, emotiva y motivadora esta impresionante carrera de montaña. El único 'pero' es que estaré recién llegado de 10 días de viaje de curro por Honduras y tal vez no llegue en óptimas condciones, pero la correré, sin duda
FECHA: 23 De Octubre 2011.
LUGAR DE SALIDA. HORARIO: Puerto de Somosierra 1.444m. Salida 10h30m. Cierre Meta:14h.
RECORRIDO: Puerto de Somosierra 1.444m, Camino forestal 1.650m, Coto de Montejo 2.047m; Las Pedrizas 2.072m, Tres Provincias 2.128m, Camino forestal 1.650m, Puerto de Somosierra 1.444m.
Total aproximado 22 Km.
¡Nos vemos!

Por invitación de Pedro (@zampus) me he hecho este test de Firefox.
Ya ha salido este resultado según la fotografía...
Bueno, mírate. Sin duda llevas la marca de los valientes. Sabes lo que está de moda, pero marcas tu propio estilo y sabes moverte sobre esa delgada línea que separa la elegancia de la vulgaridad.
En el interior de un bloc de dibujo se pueden capturar mundos enteros, tanto reales como imaginados. Usas muchas herramientas diferentes para comunicar tu visión, viajero.
¡Un símbolo de riesgo y recompensa! El azar, el caminar por el lado oscuro no te resulta extraño. En el juego de la vida, tu nivel de frikismo es de +10.
Mientras algunos creen que una fiesta significa vasos de plástico rojo, tú sabes que puede ser un evento social exquisito, un momento para disfrutar y estrechar lazos de amistad. Lo que intentamos decirte es que eres grande, incluso cuando te dejas llevar.
El pin de la amistad, un vínculo inquebrantable entre tú y tu mejor amigo. Significa que eres leal y que deseas llevar tu amor por bandera... ¡o llevarlo en la solapa!
La tecnología existe para servir y te gusta que tu información se pueda transportar, llevar en un bolsillo y compartir. Así es como los datos se convierten en acción y los gadgets se hacen imprescindibles.
A tus colegas les encantará saber que has conseguido el brazalete de la amistad. Representa sociabilidad y un talento especial para hacer amigos, en Internet y en la vida real. Muy, muy especial.
Has obtenido la marca de la conexión: una persona activa, fuerte y fiable: esa eres tú. La gente cuenta contigo para mantener los pies en la tierra, aun cuando estén en el aire.
Esto es un símbolo de un símbolo, lo cual lo convierte en superrelevante para ti. Miras este papel doblado y ves una grúa: conoces el poder de la imaginación.
Un icono cultural se vislumbra en tu psique de nerd. Acéptalo. (No queremos líos con marcas registradas, ¿de acuerdo?)
¡Vamos! No eres de los que se quedan sentado. Te gusta el espíritu activo, positivo y sano, en cuerpo y mente. Y tienes esas muñequeras sudorosas que lo demuestran.
Te gusta descubrir nuevas aventuras y experiencias. Tus recuerdos más preciados son tu recompensa. ¡Por eso te mereces tanto el nautilo!

Diario IDEAL, 14 septiembre de 2011
Uno de estos días que transitaba desde Jaén a Peal de Becerro, al pasar el Puente de la Cerrada vino a mi memoria, como una espcie de proyección cinematográfica, aquellos meses del año 1974 donde me quedé a cargo de mis abuelos. MI padre, entonces en las milicias universitarias, destinado en Ibiza, se había llevado durante al menos cuatro meses, al resto de la 'family' a las pitiusas. Supongo que por ser el mayor, me quedé sin viajar en avión y en Peal de Becerro. Tras despedir a mi padre vestido de militar en aquel tren -también militar- (no sé si en la estación de los Propios o en Linares-Baeza), nos dirigimos de nuevo a Peal. Desde que pasé la 'Cerrá', aproveché las enormes ventajas de ir en un Peugeot 404, de techo descapotable y cambio americano, para ir asomado de pie e ir contando curvas. Recuerdo como el viento cálido me envolvía y a cada contra curva gritaba ¡allí está Peal! y mis abuelos, casi en coro, me decían, ¡no, aún queda un poco!
Aquel verano del 74, me bañaba en un barreño de zinc que mi abuela me colocaba todo los días en el almacén de garbanzos que ocupaba la parte baja de la casa de la Calle Posadas. Ese verano, mi abuela Cele, bajaba a darme la cena en la calle porque estaba sin parar con la Orbea. 'Cisco, tu nieto... Felnando, ten cuidado con la beciqueta' era lo que muchos hombres de entonces le decían a mi abuelo Francisco. Un día me castigó sin ella y la subió a la cámara. Ni por pocas me pilla un 'dos caballos' furgoneta de esos que tenían en culo recto. Hubo comidilla en la calle, casi pillan al nieto del 'tío del Albox'.
Aquel verano, con cinco años, lo recuerdo con ternura y felicidad. La verdad es que puedo decir que he tenido una infancia muy feliz. Por eso cada vez que serpenteo antes de llegar a Peal me acuerdo de aquel 404 sin capota. Como me acuerdo de revolcarme por las montañas de garbanzos, de los tratos de mi abuelo, de verlo coser sacos y hasta de ir con él a la bodega a tomarse un chato de vino blanco que le servían con un cazo que metían en un barril de lata.
Aquel verano, el de 1974, se acabó y mi abuelo me montó en el tren con Pedro José con dirección a Granada, donde había llegado mi madre con mis hermanos de su feliz estancia con el Alférez Ortega en Ibiza. En 1974, en Granada, en la calle Pedro Antonio de Alarcón, me esperaba mi madre, una morenísima, bella, joven y rubia cargada de abalorios, collares y con pintaza de hippy que, por supuesto, no conocí. Me abracé a sus piernas y arranqué a llorar. ¡Mamá es que no te conozco!, le decía embarracado, no porque no me acordara de ella, es que aquella mujer había regresado transformada como una actriz de cine o como esas famosas que salían en las revistas de colores que leía en la peluquería de Isabel.
Aquel verano, aquella carretera, aquel Peugeot 404, aquel barreño de zinc, aquella Orbea, aquellos garbanzos, aquel viaje en tren, aquella mujer que no conocí... suman, una vez más, retazos imborrables de nuestra memoria.
Hoy me ha apetecido compartirlos porque los recuerdo muy felices. Ahora que parece que nada nos genera felicidad, que todo es poco, que vivimos en un permanente deseo de esto, eso y aquello, unos recuerdos de un niño feliz es un bálsamo para demostrar como con tan poco, podemos disfrutar. Por eso me gusta estar con mis hijos. Por eso, este verano, no he dejado de contemplarlos mientras jugaban, sin más preocupación, con las olas.
En ese momento pensaba: ¿qué vale la felicidad de un niño?

El pasado viernes, tras una semana de paliza, quedé con mi inseperable amigo correcaminos Pedro (@zampus) para atacar una de las ruitas míticas de Navacerrada: la Cuerda Larga, casi 20 kilómetros sobre las crestas de las montañas que arrancan en La Najarra (2.120 m) y muere en el Puerto de Navacerrada (1.851m).
Nunca imaginé que estaría 3 horas y 40 minutos corriendo y andando sin parar, por unos parajes impresionantes, de alta montaña y que desde luego me traía la mente escenas de esos programas de deportes extremos o de aventuras montañeras. No sólo corrimos, sino que descendimos, escalamos, nos arrastramos y hasta sufrimos más de lo que -creo- habíamos previsto. Mis tobillos desde luego sí que sufrieron de lo lindo.
Como digo desde La Najarra contemplamos la zona este de la sierra de Guadarrama, Miraflores, Soto de Real y el pico de San Pedro, al otro lado todo el Valle del Lozoya. Posteriormente llegamos hasta el pico Ballanderos (2.133 m) atravesando zonas casi imposibles hasta llegar a Navahondilla (2.234 m) donde, pese al calor y el sol, tuvimos ráfagas intensas de mucho viento, a veces de costado y otras que nos daba en la espalda provocando, incluso, más tropezones de los que iban en el lote.

Llegamos al gigante de Cabeza de Hierro (2.381 m), el pico más alto de la ruta y a tiro de piedra estaba ya la Bola del Mundo (2.258), recordido que se me hizo especialmente duro y pesado y donde las fuerzas ya apenas me acompañaban.
Llegados a la Bola, nos dejamos caer hasta el Puerto de Navacerrada no sin antes dejar constancia que Pedro me tuvo que esperar en más de una ocasión porque ya no podía más que mis tobillos. Además en una de las bajadas me golpeé mi tobillo izquierdo y en otra, un pico pedrolero se me clavó en el lateral del pie derecho, lo que me obligó a hacer los últimos kilómetros del recorrido con unos dolores intensísimos.
Al final, como he dicho, 3 horas y 40 minutos para casi 20 kilómetros de distancia.
Quiero desde aquí reconocer el espíritu luchador, de superación y de amistad que he forjado junto a Pedro (@zampus) en estas salidas donde, arriba, no hay nada más que dos personas con sus corazones, retándose a ser y a crecer más como seres humanos.

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