La peli porno jamás antes rodada
Diario IDEAL 6 febrero 2013
España se ha convertido en el estudio de producciones porno más grande del mundo. Nos desayunamos con el Duque 'em...Palma...do'; comemos con las producciones neoestalinistas 'XXX' del Instituto Andaluz de la Mujer que, desde Huelva, piden a las mujeres que no usen tacones para evitar fomentar el machismo; merendamos, sin salir de la patria andaluza, con el 'hardcore' de 'meretrices, coca y ere's' y cenamos con el sadomasoquismo de Bárcenas que ha puesto a toda la cúpula del PP en múltiples e inconfesables posiciones que dejan en ridículo al Kamasutra.
Así es España. Así es nuestra vida pública. Toda una serie de producciones audiovisuales pornográficas que nos hacen ser los líderes en bastardismo político. Ya no nos bastó con meter a un ministro del Interior o a un secretario de estado de Seguridad en la trena por robar de los fondos reservados, o más de lo mismo en el BOE o en el Banco de España. No. Hemos permitido y mirado para otro lado, todos, o la inmensa mayoría, al ser colaboradores necesarios con las dispersión e instauración de la corrupción pública en España. Consentimos en convertir a los concejales de urbanismo en los sheriffs de los pueblos y ciudades. Cooperamos con el reparto fraudulento de subvenciones o per’s, a sabiendas, sólo por el mero hecho de ser del partido rojo, azul, negro, verde o de su puta madre. Nos excitaba ser partícipes en la compra de pisos, hoy por 10 y mañana vendidos por 20, o nos 'puso tela' que un sindicato se metiera a constructor gracias al sudor de la frente de los pringaos trabajadores con las que se les llena sus sucias bocas. Nos importó una mierda que nos dividieran y se multiplicaran los estaditos españoles para que las familias nacionalistas, herederas de sus privilegios franquistas, siguieran robando a costa de nuestros puñeteros impuestos. Hemos sido permisivos al dejar que nos dirijan gentuza que ni tiene ni idea de leer ni escribir, que no sabe sino sólo ser un chupóptero público.
La clase política española, toda, sin excepción, es pornográfica, que hace santas a las limpias y neumáticas conejitas Playboy. Y su pestilente olor se rezuma en cada una de las comparecencias y presencias en las que intervienen. Son asquerosamente sectarios, oportunistas, ladrones, y vagos. Viven como marajás o miccionan, día sí y otro también, en nuestras caras de gilipollas, a la sazón, insisto, cooperadores necesarios en todo este espectáculo público indecente que estamos viviendo. No se salva ni el tato.
Por eso hay que pedir ya una segunda transición. Una verdadera regeneración pública que nos trajera desde un nuevo Jefe del Estado, a una estructura de partidos mucho más democrática, de méritos, y se implantara de una puñetera vez la exclusión social y cárcel no para el que robe, prevarique o practique el cohecho. No. Las responsabilidad por la infecta gestión pública, penada también con cárcel, por arruinar a un país, por abrir aeropuertos sin aviones o tener vías sin trenes.
Quien quiera coca, mujeres u hombres de vida loca, bebidas espirituosas o ‘malboros’ que se los pague con el jodido sudor de su frente como hacemos los demás. Que las partes bajas les piden obras públicas inútiles e impagables que las costeen con su puto sueldo. Y así... hasta el infinito y más allá.
Pero para esto hay que tener dignidad, algo que le falta a esta mierda de pueblo que es el español que le pone esto de poner el culete para ser ensartado de esta forma tan poco grata y sin lubricante, 'every single day'. E insisto, no se salva nadie o casi nadie. Nos han llenado de mierda, desde la Izquierda a la Derecha. Desde el Sur hasta el Norte. Mierda y más mierda. El 'tú más' campa a sus anchas con la connivencia de todos los 'militontos', cuadros y carguillos de medio 'peo' de los partidos que aspiran a dar la misma mierda que ven y que ofrecen los de más arriba.
Me imagino un gobierno de ‘pornostars’ de verdad. Delanteras imbatibles y cuartos traseros tan poderosos que Merkel temblaría. hasta Sarkozuy regresaría por tar de dar la mano a la ministra de Asuntos Exteriores de España. Pero no, aquí no. Aquí nos va esta casposidad asquerosa, mierdosa y pestosa con las que nos agasajan las poderosas teles públicas y los órganos de comunicación públicos que, por cierto, todos pagamos.
Nunca antes, España y los españoles, asistieron a la filmación en directo de una película tan absolutamente pornográfica, indecente e inmoral como la que llevamos viviendo en estos años de absoluta decadencia y corrupción de nuestros asquerosos, repugnantes y vomitivos servidores públicos.
¿Seguirán los españoles mirándose el ombligo? Lamentablemente, sí.





























