Diario IDEAL,
30 de enero de 2013
Resulta que hasta hace bien poco no me tenía por un ‘mitófilo’, o
sea, por un admirador, amante de mitos. Y para mi despistado
considerar, he descubierto que sí, que soy más mitómano de lo que
parecería a simple vista. La otra tarde, una de esas que pasaba
intentando curar este resfriado que me ha cogido bien
desprevenido, la dediqué a ver películas. No hay nada más
divertido y sano que una tarde de sofá acompañado de una buen
atracón de pelis de corte 'magníficas'. Es decir, me gusta el
cine. Y mucho. Aquí puede estar la clave de por qué algunos de
mis mitos vienen del séptimo arte. No hablaré de MM de la que
colecciono sobre todo, fotografías y libros (el último enviado
desde el museo de Salvatore Ferragamo en Italia). Creo que sobre
ella he escrito y seguiré escribiendo en columnas, historias,
anotaciones y post de blogs porque su mítica 'individualidad' se
lo merece.
Añado al club que tras volver a visionar 'Skyfall’, caí en la
cuenta del montón de guiños que esta entrega hace a toda la saga
nacida de los libros de Ian Fleming. Y descubrí, igualmente, que
algunas de sus canciones son parte ya de la banda sonora de mi
vida. El mito Bond –que no de Bourne- es tan real que lo pudimos
ver en los JJOO y pese a estar al servicio de su majestad, quiero
y deseo, embutirme en un traje de Tom Ford, su sastre de
cabecera, tan real y tangible como las cuentas de Urdangarín,
otro que va camino de convertirse en un mito de cómo robarle la
corona a un rey sin que éste se dé cuenta, versión siglo XXI de
la fábula de ‘El rey desnudo’ escrita hace muchos años por HC
Andersen.
Y llegó ‘Django’ para mostrarme que el iconoclasta Tarantino es
un firme candidato a entrar en ese Olimpo particular porque
algunos de su personajes, ya lo son: Uma 'Kill Bill', Samuel L
Jackson en cualquiera de ellas, Pitt y su bastardo Aldo Rain, o
Keitel en 'Reservoir dogs'. Pero Tarantino gusta hacer míticas
sus pelis. Recuperó a Travolta en 'Pukp Fiction' y acaba de hacer
lo mismo con el ex ‘Miami Vice’, Don Johnson, encarnado al clon
de Búfalo Bill como inventor del Ku Klux Clan. La escena de los
sacos blancos no tiene desperdicio. Y en este hercúlea tarea de
hacer asequible lo mítico, Tarantino le hizo un enorme favor a la
empresa japonesa Onitsuka: las Asics y las Tiger volvieron a
nuestras vidas como antaño eran usadas por Bruce Lee. Yo me tuve
que ir a Londres para conseguir las amarillas 'México 66',
encontrar unas rarísimas Asics verdes en Honduras, o convertirlas
en mis compañeras inseparable en las montañas gracias a las
Trabuco.
Porque lo mítico tiene eso. Hacerlo cercano a nuestras vidas, más
o menos insípidas y que jamás, salvo porque te toque la lotería,
nunca serán míticas. O sí. Porque todo este amor por los mitos
tiene una cara B, en este caso, con ‘b’ de buena. Hay algunas
cosas de nuestros mitos que podemos hacer y eso los hacen más
humanos, más cercanos y pueden, incluso, darle a nuestra vida un
toque de mito que nos hará sentirnos, aunque sea una vez en ella,
completamente diferentes. Y creo que es ahí donde está la
cuestión. Es evidente que sobre los mitos muertos, salvo
coleccionar sus fotos, libros o vestidos nada podemos hacer. Pero
si llenamos nuestra vida de referentes que nos ayuden a hacerla
diferente, seremos diferentes, que es en realidad la esencia de
nuestros ser humano. Huir de las generalidades totalizadoras del
igualitarismo socializante que nos convierte en masa, pueblo,
ciudadanía y esos eufemismos que huelen a heces de políticos tan
de moda en la actualidad, es nuestra obligación moral.
Ser único e irrepetible es nuestro deber y salvación, y si lo
aliñamos con unas gotitas asequibles de lo que gastan nuestros
mitos vivientes, del pasado, de la literatura, del cine o la
música, conseguiremos reivindicar nuestra individualidad por
encima de todas las cosas porque, aunque me suba a unos
Louboutines de Lady Gaga, sería capaz de llevarlos con el arte y
el garbo que sólo mi persona es capaz de hacer. Como lo hacen
única y exclusivamente, todos y cada uno de los seres humanos.
¡Inténtalo! ¡Siente esa sensación! Ser Peter Fonda en ‘Easy
Rider’ es más sencillo de lo que imaginas. Y si no, me escribes y
te doy una vuelta en la Harley por el morro. Porque tú lo vales.
Recuerda... #todosuma.