A un minuto...
Llegan las hojas muertas, descabalgadas de las ramas, haciendo un círculo invisible en su caída libre.
Y sin embargo, hay vida en sus trazos.
Círculo cerrado. Tierra. Alambre abierto para una pulsera. O simples dibujos con unos pies desnudos sobre la arena en el país de Nuncajamás.
Donde no hay tiempo: ni pasado; ni presente; ni futuro. Los relojes, allí, esperando, se lavaron la cara.
Todo está a un minuto..., incluso la distancia hasta ti.
*Foto: Stefan Gessel

