África
Blanco sobre negro. Un cuerno de la abundancia riega este continente. Más abajo las redonces de un polo. Un polo que atrae, imanta, pega, adhiere... e hiere, al separarse. Toto descolgado en un balcon de cítaras y flores de azahar.
La arena sigue quemando.
El teatro romano deja a su figuras de barro que se desintegren en miles de granos para viajar hacia donde rija el destartalado viento. Cuevas para exiliarse junto a las libéluas y las palabras bien escritas en occidental evolutivo.
África...
siempre a la espera...
guardadora de noches gris pizarra hilvanadas con cabezas de alfileres incandescentes...
mientras despeinabas las dunas que formaban mi frente...
soplando, desde tu boca, una suave brisa con olor a nunca.

