Amaneciendo
Ya está el sol jugando a destapar a la noche; ya la ha echado de su cuna lunera.
El corazón siente que debe emitir el sonido de la luz; y esta luz guía pasos por caminos aún por recorrer.
Aquí no hay olas, ni arena;
sólo hilos verdes infinitos que maechimbran las tierras que un día sudaron mis abuelos.
Pero oigo el mar, el mar interior.
Ese mar que comenzó cuando te dije adiós.



