El barco se hunde
Las profundidades acogen sus restos
en un ritual mortecino y festivo.
Los peces han devorado lo que quedaba
de olvido y ganas, de noches, de camas desconocidas
y envuelven sus cuerpos como amantes que, al trasluz,
se ocultan frente a los ojos de unos niños que juegan
en la más alta de las pasarelas de la fama.
Neptuno repta por los
escombros del navío
definitivamente hundido,
callado y embarrancado en el esperma de la noche.
Se atragantaron, se llenaron.
Lujuria de amantes. Manchas delatoras.
Timón desbocado. Jarcias ahogando.
La sima es la tumba.
Hic sita est.




Comentarios sobre El barco se hunde
Fernando:
Enhorabuena por tu bitácora.Te envío la dirección de la mía.
También publico poesía y soy de Jaén.
Un afectuoso saludo.
Felipe Sérvulo
Las profundidades acogen lamentos y caricias, siempre las trae el viento, quizás con retrasos, quizás sin prisas, y siempre se leen historias que son acogidas por la maravillosa profundidad de los sentimientos.
Bs.