Un beso en el aparcamiento
El calor derretía aquella tarde las baldosas plomizas que rellenaban los pasos que los amantes daban perdidos en la ciudad. Se cobijaban bajo las mirandas atentas de transeúntes silentes y escurridizos. El sol ajusticiaba los comentarios.
El tiempo hacía de juez para acallar las bocas sedientas con algo más que salivas con sabor a sal y olas.
La escaleras conducían a las entrañas de la tierra. Las piernas seguían un sendero dibujado en braille en cada uno de los peldaños. La temperatura comenzaba a ser asfixiante.
Lástima que una nota de olvido se quedara prendida entre los pechos de ella. Él quería amamantarse con unos pezones que sabrían a miel de caña. Goteaban, supuraban algo más que deseo.
La tarde acababa de empezar. Ellos se despidieron.
Fue un beso en un aparcamiento.
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Comentarios
Entre el calor, lo sediento de las bocas y las entrañas de la tierra parece que ese beso te lo dieran en el infierno. Y allí se derrite todo.
Besos.
Ese beso sabe a gloria, lástima que se tuvieran que despedir...
Mi querido Fernando ya estoy de vuelta de mis mini vacaciones navegando por el báltico, ha sido una semana de pausa solitaria para darme un respiro y volver con la rutina a comenzar de nuevo , ya te contaré más despacio pero desde que colgue contigo unos pequeños sucesos me enturbiaron, pero gracias al mar todo quedo en una pesadilla pasajera....................
Besos calurosos de Isabel
Mi querida Isabel... bienvenida desde tu periplo salado y marítimo. Descuaida que ya sabes que los comprosiso que tienes conmigo son... livianos. Ya me diste de comer en tu boda y con eso fue suficiente. Ahora tus letras y comentarios ayudan más.
Bsss regresados
Buena amiga... y si en el interior saltaba chispas... ¿no te dio la corriente?
Bss eléctricos
Esa vez conseguí no electrocutarme
se sienten super calurosos....
muacks!!!