La caja de libros
Tengo un caja de libros... tengo, tengo, tengo y tú no tienes nada.
No pesa, aunque te pese... porque muy a tu pesar, los libros son ligeros como el peso del aire.
Tienen ya casi 365 segundos de vida en esa caja de cartón, que ha rodado como una piedra al son de los "Rolinestón".
Mi caja de libros me mira y me dice... ¿cúando me llevarás de paseo?
Es una señorita coqueta, simpática y algo cuadrada. Pero no le pesa todo lo que sabe... porque el saber no ocupa lugar y pesar... lo dicho, no pesa nada.
Mi caja de libros me recuerda que un día, mi cuerpo, ya elevado al cubo de la ceniza, pesará tanto como su conocimiento y los demás se acordarán de uno gracias a los libros... que por cierto, siguen sin pesar demasiado.




Comentarios sobre La caja de libros
Eso de "demasiado" es muy subjetivo.
Recuerdo mi última mudanza, cómo me costó meterlos en cajas, cómo se doblaban los de abajo por el peso de los de arriba, aix..
También recuerdo cómo los llevé a casa de mis padres porque en el nuevo piso no cabían.
Mi madre ya los debe haber regalado.
Cuánto dolor.
Vivo en una caja de cerillas. La buena noticia es que ahora mis posesiones ya no me poseen... demasiado.
Pues eso está bien enfermera... aunque al margen de auscultar cuerpos, con los libros se oyen los latidos de sus páginas y, seguro, que eso también es reconfortante.
No te quemes con los fósforos...
Cada vez que se pasa una página se queda en la yema del dedo una letra en forma de latido.
Cada vez que se lee una palabra se llena una página en el libro de tu alma...y a veces también en el alma de los demás.
Bss leídos.