Tras los cristales
Largas noches. ¿Acaso no son aún demasiado cortas? Y sin palabras, sustituyes las letras por ladrillos. Muro que separa dos mundos. Discurren, ellos, ésos, por una superfie plana donde la frontera es tu frente. Rutas salvajes. Caemos otra vez en la emboscada del cazador. Piezas fáciles, frugales, apacibles. Más trasparencia para la jaula de cristal. Rosario de justificaciones a encerrar y exhibir. No hay billetes. Las tajetas hicieron su papel. Los bancos lo agradecen. Pero nuestras cuentas tiriran, sin apenas músculo, pese al pedaleo. Remo, remas, reman, No. remamos a contracorriente. Juicios paralelos. Los amantes esperan para dar su visto bueno a la infidelidad. El mejor amante, el rey. Pese a todo, aún les quedan los móviles. Orgasmos telefónicos. Calcetines ideales para machar un café. La fuentes se desborda. El dormitorio inundado. Las sábanas bordadas a la basura. Restos humanos. Vacunas al por mayor, dicen, para la malaria. Malayo y malaya. Mayo-maria... no, es acertadadmente maría. Sin pecado concebida. Agua y sol. Papel. Pica y pico. Pico y pala. Obras. Negocios y amores. Regresamos. Ab initio. Ad quem. Ad hoc. ¡Que lío! Lío,lieis, liusi...
Comentarios sobre Tras los cristales
Hace unos días decidí cambiar de mundo. No creo haberlo conseguido de momento, es una tarea ardua que requiere un tiempo no planeado, algo que va ocurriendo poco a poco, pero supongo que al final sucede. Y digo “supongo” porque sé que no basta con proponérselo, aunque las ganas siempre ayudan.
Lo que pasara en mi vida meses atrás no merece la importancia necesaria como para decidir contradecir lo que me rodea, pero ha sido el motivo principal de mi decisión, no lo negaré. Quizá de aquí a un tiempo cuando todo me quede lejano ya, entienda que me equivoqué al decidir romper con todo, pero en estos momentos es únicamente lo que me apetece hacer, y es evidente que voy a hacerlo.
No tengo conciencia de cuándo comencé a ser mala, si miro atrás siempre me recuerdo así. Este año he hecho cosas de las que siempre me arrepentiré. No merezco el perdón de nadie, solo yo puedo perdonarme para vivir tranquila, y de momento no voy a hacerlo, lo tengo claro, primero tengo que cambiar de mundo.