Enigmático desierto (VII) Amanece
Hacia las seis de la mañana comienza a amanecer. Los berridos de los dromedarios hacen esta vez, de canto de los gallos mañaneros. El sol nace dibujando una perfecta moneda en el horizonte de levante.
Los dromedarios son tatuados por los rayos del sol contra la línea que se divisa y que parte el cielo de la tierra. Son minutos de una majestuosidad serena. La naturaleza, el universo, siguen su ritmo. Los hombres nos empeñamos en cambiarlo pero la fuerza de los elemetos es tal, que son ellos los que marcan el devenir de los días y las noches; las estaciones, los años...
Hora del desayuno. Jamel ha preparado un magnífico pan de arena. Todos nos levantamos. Después, regreso.
Volveremos sobre nuestros pasos; habremos dejado atrás las horas en las que el hombre, debió reconocer que la grandiosidad de un elemento, como es el desierto, bien merecía no estas páginas, sino una vida entera. Será absolutamente inecesario explicar lo inexplicable. Lo indefinible. Lo inalcanzable.
Me quedo con la frase de Jamel: El desierto es nuestra madre, la madre Tierra.




Comentarios sobre Enigmático desierto (VII) Amanece
Autopista
Me quedo con la frase de Jamel, yo también.
Fortega-Ortegum: me hechizo con tu crónica del desierto... ¿me dejas que la copie para no perderla, y releerla cuando guste?
toda tuya... xxx
Fernando, eres todo un poeta de imágenes!
Me encanta la definición.
Gracias Lerna... pues esto lleva escrito tela de años, no es nada nuevo ;-DD... pero me alegro...
xxx
Que interesantes los relatos de vuestro viaje,y las imagenes que decir.Felicitaciones.
Hay unas fotos de camellos del desierto que me agradaria incluir en mi blog para ilustrar una novela de 338 AC. de mi esposa Aurora, esta se titula "un muy lejano ayer" y no ha salido al publico aún.permitirian Uds incluirlas colocando el enlace correspondiente.
atentamente
Adolfo Borquez C.
Gracias Adolfo.
Grcias por pasar por mi blog. Si quieres las fotos escríbeme a fro(arroba)fernandortega.com y te las envío. Un abrazo