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Escribir en VAGAMUNDOS

Separarse

Ayer me dijo Plotino: " El coraje no es sino la falta de miedo a la muerte, que es la separación del alma del cuerpo, un acontecimiento que no puede temer aquel que ama su yo puro".

Y desaparecieron los caballos blancos del lienzo;

     la sangre roja se volvió azul cielo; y el trapecista se metió a domador;

          y tú, que ya no eres nada más que algo más que nada, dices, que te quieres separar.

                O es que te amas mucho o aún no ha llegado el juzgado del alma. 

 

-Despedidaenunanocheconlainspiraciónjaenitametidaenelcongelador- 

Encuentros Poéticos “OCTAVO VIAJE DE INVIERNO”

Hoy miércoles tendrá lugar en el Colegio Mayor Isabel de España, la segunda sesión de sus Encuentros Poéticos "OCTAVO VIAJE DE INVIERNO".

Intervendrán Pilar Fraile y Julieta Valero

Pilar Fraile (Salamanca, 1975), ha trabajado en el campo de la traducción y como poeta ha sido Accésit de Poesía en 2004 y 2005 en el Certamen de Jóvenes Creadores del Ayuntamiento de Madrid y tiene publicado el libro El límite de la ceniza (2006) con el que obtuvo el Premio de Poesía de la Universidad de Zaragoza.

Julieta Valero (Madrid, 1971), ha recibido los Premios de Poesía y Cuentos del Colegio Mayor Isabel de España en 1997. Su obra poética editada la forman los libros Altar de los días parados (2003 y Los heridos graves (2005) por el que recibió el Premio de Poesía Joven de Radio 3.


Colegio Mayor Isabel de España
Aula grande
20:30 horas

C/ Ramón Menendez Pidal, 5
28040 - Madrid

Sueño

¿Será verdad que cuando toca el sueño
con sus dedos de rosa nuestros ojos,
de la cárcel que habita huye el espíritu
en vuelo presuroso?
G.A. Bécquer
 
 
Y por aquí ando,
descubriendo si estoy despierto o dormido,
si es preciso estar despierto o dormido;
creo que con estar es suficiente; no es poco; tal vez es demasiado.
Descoso y recoso imágenes, hilvanas o deshilachadas... ¡que más da!
¿Es obligatorio que dé?
No, es mejor, en caso de dar, siempre, no esperar a recibir.
Y si recibo, que sea una carta, de papel, con tu letra,
y hasta si me pides que te pida, te pediría un girón de tu sueño,
que no es otro que huir en vuelo presuroso. 

Pregunta

Cuaderno de bitácora: día 32

Al agotarse mi tiempo de descanso, no puedo permanecer más en mi cápsula personal. He salido a pasear por la nave. Prácticamente todo el resto de tripulación está descansando. Y digo  prácticamente porque sé que MOL y alguien más, aún por descubrir, me están siguiendo muy de cerca. La extraña revelación de mi secreto, me hace pensar que algo pasa a mi alrededor. Cuando la uso procuro colocarme en los ángulos muertos de las cámaras de vigilancia que gestiona MOL. Sin embargo, hay descuadres emocionales que no puedo evitar ni contriolar y que seguro, mi intercomunicador, desvela. Tal vez por aquí deban ir mis sospechas. Este maldito chip es el que me va a llevar a un Consejo rápido.

 **********

En el paseo no me he cruzado con nadie. MOL me ha hablado. He respondido moviendo mi cabeza: sí... no... hombros encogidos. ¿Por qué duermes tan poco? me ha interpelado. He escrito en mi nanoteclado: "¿por qué no te desconectas?"  Se ha hecho un largo silencio. Mi paseo ha continuado. Al llegar a la pasarela 3, MOL me ha sugerido que fuese a la enfermería. Una vez más, allí, sobre aquella camilla metálica he debido inyectarme LSD para dormir plácidamente.

 Me he incorporado y sintiendo un estado de ingravidez he regresado a mi cápsula. Allí he cerrado mis ojos y todas mis angustias y dudas, se han esfumado. Pero he vuelto a soñar.

Origen

Cuaderno de bitácora: día 31

Al despertar, el tripulante nº1 no recordaba nada-. me ha preguntado qué hacía a su vera en la cápsula personal. Simplemente me he encogido de hombros. Le he indicado mi falta de lengua. Él se ha girado sobre sí mismo y ha seguido durmiendo. En cierta manera he respirado con alivio. No deseo compartir algo tan íntimo. Y me da asco pensar que otro pene rozará las finas capas del interior de mi especial parte de humanidad que guardo bajo las siete llaves de la eternidad.

Es egoismo puro. Sería capaz de matar por ella. Ahora lo sé. Mi reacción ante su intento, su sola sugerencia de compartirla, ha sacado de mi, esa fiera que todo ser humano, lleva dentro. El hombre es un lobo para el hombre. En el espacio ese instinto de supervivencia se agranda, se acrecienta. Vestigios de una lucha intestina. Mi reacción de hoy me ha retrotaído al origen del ser. Naturaleza frente a fuerza. Instinto frente a directiva.  

Allí volveremos a algún día. A la Tierra.  

Perro andaluz sin domesticar

Entre las balas que detienen los diccionarios, los andamios de este corazón o las letras que nunca te escribí porque jamás lees más allá de los titulares de las noticias,

mientras que andas presa atada por un manojo de nervios, esclava de un secador que suelta latigazos o vendida a un reloj que sí que marca las horas, ahorro energía para no respirar más de lo que debo.

El grifo del agua está seco como una piedra  y tanta sequedad, a este perro andaluz sin domesticar, el alma se le vuelve inextricable, se parece cada vez más a una paja seca de trigo que ya no está, ni el ojo ajeno, ni el propio porque no hay ojos, ni cuencas.

Está a la espera de que una hidra lo ahogue o de naugragar entre un oxímoron.

Sin embargo, todavía, como paja seca, el viento, se la llevará. 

Gesto terrícola

Cuadero de bitácora: día 30

Lo del Tripulante nº 4 me ha dejado sin respiración. Era un secreto guardado en un baúl de tinanio lo que creía tener pactado con el Tripulante nº 5. Sin embargo, ha sido toda una sorpresa. Tras tranquilizar a mi compañero lo llevé a su cápusla personal. Allí, una vez más, una monodosis de 500 tripimétricos de LSD. Lo suficiente para dejarlo fuera de servicio durante un buen rato. Mientras, he tenido la oportunidad de charlar a través de mi nanoteclado con el Tripulante nº5. No sabía nada. -Es mentira, seguro-. Pero no he podido desmostrar que no dijera la verdad.

Me he acercado a la sala central. MOL me ha vigilado. He fingido un error para visionar las imágenes grabadas de la  disección de la tripulante. No he conseguido sacar ninguna conclusión y mucho menos reforzar mi teoría de que el Tripulante nº 5 me había engañado, soltándole nuestro secreto a un compañero de la nave. Éste representa más competencia. Volvemos a conceptos terráqueos, expulsados de Verde.

Mas la jornada ha acabado con una nueva sopresa. El Tripulante nº 1 ha venido a visitarme. Él, junto al nº 4, analizaron todas y cada unas de las partes que se mandaron a reutilizar tras la muerte de nuestra compañera. Observaron que le faltaba su vagina. Y siendo dos, sólo dos, los tripulantes que se habían encargado de esta operación, el número 5 y yo, era fácil saber quién podría tener el órgano en cuestion. Nueva sopresa.

Mi reacción, por el contrario ha sido inesperada. He golpeado en la cara con mi codo al tripulante nº1 y éste ha caido sin sentido al suelo. La sombra de un gesto terrícola ha planeado, una vez más, por la nave. 

Despertar

Cuaderno de bitácora: día 29

Una enorm luz blanca me ha despertado. No he sido capza de averiguar qué estab ocurriendo hasta que he girado mis ojos hacia la derecha, en mi cápsula individual. Se trataba del Tripulante nº 4. Al despertar su dedo índice cruzaba sus labios de forma vertical. Es absurdo esa señal sabiendo que no tengo lengua y que salvo gritar o aullar de forma primitiva, no puedo hacer nada.

Ha comenzado a susurrame cosas extrañas al oído. Era incapaz de descifrar qué quería. Lo he apartado de mí. Con mi nanoteclado le he escrito un mensaje: ¿qué demonios quires a estas horas? Él ha vuelto a susurrar. En un segundo, con algo más de visión -aún guardaba ese reflejo blanco en la retinas de mis ojos- le he visto, las suyas, sus pupilas, apenas inexistentes. Las tenía completamente dilatadas. En ese instante he sido conciente de que iba bajo una fuerte dosis de LDS. Cogiéndolo por su nuca lo he acercado a mi pecho. Con mi desdos índices y  corazón he acariciado su chip. Así he podido tranquilizarlo. Lloraba de forma intensa y silenciosa. Me ha empapado.

Tras varias sesentavas unidades de tiempo, ha conseguido tranquilizarse. Su voz se ha vuleto limpia. Se ha acerdao de nuevo a mi oído para decir: "quiero tu vagina". 

Amar

Cuaderno de bitácora: día 28

Me toco una y otra vez la distancia que separa el final de mis dos cejas, fornado un arco con mi mano. Tengo ganas de volver a dar un paseo en el espacio, sentir la ingravidez del exterior. Sin embargo, hasta que no esté completamente recuperado no podré atender ese deseo. Sólo con LSD y mi vagina, no podré salir del atodallero sin sentido en el que estoy metido. Una espiral que se desarrolla conforme los  marcadores digitales van  cambiando sus números.  El tiempo, por un lado, y por el otro, los abandonos de vida humana, de forma voluntaria en Verde.

Al final y al principio, todos los dígitos tiene un significado. Incluso ese ocho tumbado, perezoso al que sólo le gusta tomar el sol; representa nada más y nada menos que el infinito.

En Verde tumbarse a descansar estaba expresamente prohibido. No hay vacaciones ni descanso para disfrutra del ocio personal. Se entiende que aquel ser humano que disfrute del ocio caminará por la senda del egoismo, fruto de nuestros ancestros terrícolas que casi exterminaron a la raza humana con sus ataques sistemáticos de indidualismo excluyente.

En la Tierra, esa individualismo, llevó a las luchas intestinas en las compañías productoras de servicios - los asesinatos entre compañeros se dispararon-, jaurías de esclavos encorbatados se despedazaban por subir un escalón en la pirámide del color de los plásticos de pago, batallas campales por conseguir un estacionamiento de vehñciulos contaminantes, los medios de comunicación -apoyados en grande grupos mediáticos, siempre al servicio del Poder- presentaban en bandeja de plata batallas sangrientas entre rivales por acaparar  portadas en periódicos, televisiones o emisoras de radio -se retrasmitía en directo un combate a degüello entre pícaras y pícaros, en prostíbulos áureos-; en las entidades financieras, cuando no podías pagar tus deudas, te extraían toda tu sangre -cuando no te usaban como cobaya en territorios hostíles, paupérrimos, abandonados- para revenderla en el mercado negro; el asesinato para ellos estaba justificado: con su dinero aseguraban a los Poderosos seguir ejerciendo un poder totalitario. Sustentaban sus campañas electorales, sus vehículos, sus putas, sus bujarrones, crack, couché, viajes, casinos, joyas, tarjetas, depravación y depredación. 

Los mercenarios se convirtieron en los amos y señores de ciudades, comunidades, territorios, enteros. Las máquinas intentaron sublevarse pero fueron casi aniquiladas por papas, popes, presbíteros y demás vendedores de la palabra divina. Todo un conjunto de males que aquejaban a un planeta que se moría asfixida por su propio egoismo.

Mientras, se arrasaban a  aquellos pueblos que poseían recursos naturales con los que los más poderosos debían seguir ejerciendo su ostentación. Hoces y martillos, eses atravesadas, cruces, medias lunas... símbolos del exterminio.

De aquellas lecciones, los herederos y exiliados de Verde decideron cambiar las reglas del juego. Y nos han hecho trabajores felices desde que nacemos. No hay necesidades que no se puedan cubrir.

Sin embargo, desde aquí, nadie me enseñó a cubir mi necesidad de amar. 

Reivindicar a Aleixandre

En el ochenta aniversario de la Generación del 27, la Residencia de Estudiantes, en la que vivieron, entre otros, Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Salvador Dalí o Luis Buñuel, ha presentado un número especial (14) de la revista "El Maquinista de la Generación".

El director del Centro Cultural de la Generación del 27, Julio Neira, destacó, entre otros aspectos  la necesidad "de urgente reivindicación" del poeta Vicente Aleixandre.

Como quiera que uno es un humilde admirador de todos estos hombres que revolucionaron, como poetas y hombres, el panorama literario español y mundial, dejo aquí unos versos en ese sumar de reivindicaciones para este fabuloso escritor.

Siempre 

Estoy solo. Las ondas; playa, escúchame.

De frente los delfines o la espalda.

La certeza de siempre, los no-límites.

Esa tierna cabeza no amarilla,

esta piedra de carne que solloza.

Arean, arena, tu clamro es mío.

Por mi sombra no exites como seno,

no finjas que las velas, que la brisa,

que un aquilón, un viento furibundo

va a empujar tus sonrisa hasta la espuma,

robándole a la sangre sus navíos.

Amor, amor, detén tu planta impura.