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Literatura en VAGAMUNDOS

uno dos cero tres

La verdad es que cuando empecé a escribir en «Vagamundos» no me imaginaba lo que esto supondría.  Este blog no sólo me permite recoger las creaciones que, de forma casi sistemática, dejo aquí, sino, en esencia, saber qué opinan los lectores de ello. Además, me ha permitido crear un universo propio, conocer personas e incluso aprovecharlo para el nacimiento de un libro: «Ellas... mi liblog» .

Este sábado me llevé la gratísima sopresa, al ver los números de este blog (781 entradas, 2.801 comentarios...tan bien gestionado por Obolog), de que el pasado viernes, día 29, un total de 1.203 lectores se acercaron, sólo ese día,  a «Vagamundos». Y eso que desde enero la línea creativa ha variado ligeramente, respecto de la de 2007.

Hay en la blogalaxia, otros, que seguro superan esa cifra con creces. Pero a mí eso me importa poco. Sí me interesa que el número de los que se vayan acercanco a éste se incremente. Eso significará que lo que se dice aquí, por todas las partes intervinientes, interesa a nuevos lectores. Y encima, se fideliza.

¡Fantástico!

Permitidme que comparta con vosotr@s este dato y daros la enhorabuena a tod@s por hacerlo así de rico y diverso. 

Mordor

Cuando alcé la mirada hacia la luz, vi que era la bombilla de mi flexo; sentí calor alógeno; extendí las palmas de mis manos. Me encontraba sobre una superficie rugosa, sin saber exactamente mi situación, ya que percibía un ligero balanceo.

Giré mis ojos; los llevé hasta el vértice derecho que forman el final de los párpados y observé inmóvil como flotaba. Estaba sobre un recorte de sobras de mi lapicero y navegaba a la deriva. Al mirar a la izquierda vi el borde del vaso de agua de mi escritorio.

Sobre él, una señal luminosa decía: bienvenido a Mordor.

Otra visión

En días pasados, gracias a la cortesía de la siempre atenta Lola Romero, fui agasajado con una caricatura, la primera en mi vida, hecha por el dibujante jiennense Arturo Molero que refleja otra visión del mundo.

Esta caricatura además venía con un CD que recopilaba las canciones radiadas hasta la fecha en "Entre líneas".

El detalle me emocionó. Y por supouesto me gustó... y mucho.

Gracias a ambos. 

 

Sueño

¿Será verdad que cuando toca el sueño
con sus dedos de rosa nuestros ojos,
de la cárcel que habita huye el espíritu
en vuelo presuroso?
G.A. Bécquer
 
 
Y por aquí ando,
descubriendo si estoy despierto o dormido,
si es preciso estar despierto o dormido;
creo que con estar es suficiente; no es poco; tal vez es demasiado.
Descoso y recoso imágenes, hilvanas o deshilachadas... ¡que más da!
¿Es obligatorio que dé?
No, es mejor, en caso de dar, siempre, no esperar a recibir.
Y si recibo, que sea una carta, de papel, con tu letra,
y hasta si me pides que te pida, te pediría un girón de tu sueño,
que no es otro que huir en vuelo presuroso. 

Pregunta

Cuaderno de bitácora: día 32

Al agotarse mi tiempo de descanso, no puedo permanecer más en mi cápsula personal. He salido a pasear por la nave. Prácticamente todo el resto de tripulación está descansando. Y digo  prácticamente porque sé que MOL y alguien más, aún por descubrir, me están siguiendo muy de cerca. La extraña revelación de mi secreto, me hace pensar que algo pasa a mi alrededor. Cuando la uso procuro colocarme en los ángulos muertos de las cámaras de vigilancia que gestiona MOL. Sin embargo, hay descuadres emocionales que no puedo evitar ni contriolar y que seguro, mi intercomunicador, desvela. Tal vez por aquí deban ir mis sospechas. Este maldito chip es el que me va a llevar a un Consejo rápido.

 **********

En el paseo no me he cruzado con nadie. MOL me ha hablado. He respondido moviendo mi cabeza: sí... no... hombros encogidos. ¿Por qué duermes tan poco? me ha interpelado. He escrito en mi nanoteclado: "¿por qué no te desconectas?"  Se ha hecho un largo silencio. Mi paseo ha continuado. Al llegar a la pasarela 3, MOL me ha sugerido que fuese a la enfermería. Una vez más, allí, sobre aquella camilla metálica he debido inyectarme LSD para dormir plácidamente.

 Me he incorporado y sintiendo un estado de ingravidez he regresado a mi cápsula. Allí he cerrado mis ojos y todas mis angustias y dudas, se han esfumado. Pero he vuelto a soñar.

Origen

Cuaderno de bitácora: día 31

Al despertar, el tripulante nº1 no recordaba nada-. me ha preguntado qué hacía a su vera en la cápsula personal. Simplemente me he encogido de hombros. Le he indicado mi falta de lengua. Él se ha girado sobre sí mismo y ha seguido durmiendo. En cierta manera he respirado con alivio. No deseo compartir algo tan íntimo. Y me da asco pensar que otro pene rozará las finas capas del interior de mi especial parte de humanidad que guardo bajo las siete llaves de la eternidad.

Es egoismo puro. Sería capaz de matar por ella. Ahora lo sé. Mi reacción ante su intento, su sola sugerencia de compartirla, ha sacado de mi, esa fiera que todo ser humano, lleva dentro. El hombre es un lobo para el hombre. En el espacio ese instinto de supervivencia se agranda, se acrecienta. Vestigios de una lucha intestina. Mi reacción de hoy me ha retrotaído al origen del ser. Naturaleza frente a fuerza. Instinto frente a directiva.  

Allí volveremos a algún día. A la Tierra.  

Gesto terrícola

Cuadero de bitácora: día 30

Lo del Tripulante nº 4 me ha dejado sin respiración. Era un secreto guardado en un baúl de tinanio lo que creía tener pactado con el Tripulante nº 5. Sin embargo, ha sido toda una sorpresa. Tras tranquilizar a mi compañero lo llevé a su cápusla personal. Allí, una vez más, una monodosis de 500 tripimétricos de LSD. Lo suficiente para dejarlo fuera de servicio durante un buen rato. Mientras, he tenido la oportunidad de charlar a través de mi nanoteclado con el Tripulante nº5. No sabía nada. -Es mentira, seguro-. Pero no he podido desmostrar que no dijera la verdad.

Me he acercado a la sala central. MOL me ha vigilado. He fingido un error para visionar las imágenes grabadas de la  disección de la tripulante. No he conseguido sacar ninguna conclusión y mucho menos reforzar mi teoría de que el Tripulante nº 5 me había engañado, soltándole nuestro secreto a un compañero de la nave. Éste representa más competencia. Volvemos a conceptos terráqueos, expulsados de Verde.

Mas la jornada ha acabado con una nueva sopresa. El Tripulante nº 1 ha venido a visitarme. Él, junto al nº 4, analizaron todas y cada unas de las partes que se mandaron a reutilizar tras la muerte de nuestra compañera. Observaron que le faltaba su vagina. Y siendo dos, sólo dos, los tripulantes que se habían encargado de esta operación, el número 5 y yo, era fácil saber quién podría tener el órgano en cuestion. Nueva sopresa.

Mi reacción, por el contrario ha sido inesperada. He golpeado en la cara con mi codo al tripulante nº1 y éste ha caido sin sentido al suelo. La sombra de un gesto terrícola ha planeado, una vez más, por la nave. 

Despertar

Cuaderno de bitácora: día 29

Una enorm luz blanca me ha despertado. No he sido capza de averiguar qué estab ocurriendo hasta que he girado mis ojos hacia la derecha, en mi cápsula individual. Se trataba del Tripulante nº 4. Al despertar su dedo índice cruzaba sus labios de forma vertical. Es absurdo esa señal sabiendo que no tengo lengua y que salvo gritar o aullar de forma primitiva, no puedo hacer nada.

Ha comenzado a susurrame cosas extrañas al oído. Era incapaz de descifrar qué quería. Lo he apartado de mí. Con mi nanoteclado le he escrito un mensaje: ¿qué demonios quires a estas horas? Él ha vuelto a susurrar. En un segundo, con algo más de visión -aún guardaba ese reflejo blanco en la retinas de mis ojos- le he visto, las suyas, sus pupilas, apenas inexistentes. Las tenía completamente dilatadas. En ese instante he sido conciente de que iba bajo una fuerte dosis de LDS. Cogiéndolo por su nuca lo he acercado a mi pecho. Con mi desdos índices y  corazón he acariciado su chip. Así he podido tranquilizarlo. Lloraba de forma intensa y silenciosa. Me ha empapado.

Tras varias sesentavas unidades de tiempo, ha conseguido tranquilizarse. Su voz se ha vuleto limpia. Se ha acerdao de nuevo a mi oído para decir: "quiero tu vagina". 

Amar

Cuaderno de bitácora: día 28

Me toco una y otra vez la distancia que separa el final de mis dos cejas, fornado un arco con mi mano. Tengo ganas de volver a dar un paseo en el espacio, sentir la ingravidez del exterior. Sin embargo, hasta que no esté completamente recuperado no podré atender ese deseo. Sólo con LSD y mi vagina, no podré salir del atodallero sin sentido en el que estoy metido. Una espiral que se desarrolla conforme los  marcadores digitales van  cambiando sus números.  El tiempo, por un lado, y por el otro, los abandonos de vida humana, de forma voluntaria en Verde.

Al final y al principio, todos los dígitos tiene un significado. Incluso ese ocho tumbado, perezoso al que sólo le gusta tomar el sol; representa nada más y nada menos que el infinito.

En Verde tumbarse a descansar estaba expresamente prohibido. No hay vacaciones ni descanso para disfrutra del ocio personal. Se entiende que aquel ser humano que disfrute del ocio caminará por la senda del egoismo, fruto de nuestros ancestros terrícolas que casi exterminaron a la raza humana con sus ataques sistemáticos de indidualismo excluyente.

En la Tierra, esa individualismo, llevó a las luchas intestinas en las compañías productoras de servicios - los asesinatos entre compañeros se dispararon-, jaurías de esclavos encorbatados se despedazaban por subir un escalón en la pirámide del color de los plásticos de pago, batallas campales por conseguir un estacionamiento de vehñciulos contaminantes, los medios de comunicación -apoyados en grande grupos mediáticos, siempre al servicio del Poder- presentaban en bandeja de plata batallas sangrientas entre rivales por acaparar  portadas en periódicos, televisiones o emisoras de radio -se retrasmitía en directo un combate a degüello entre pícaras y pícaros, en prostíbulos áureos-; en las entidades financieras, cuando no podías pagar tus deudas, te extraían toda tu sangre -cuando no te usaban como cobaya en territorios hostíles, paupérrimos, abandonados- para revenderla en el mercado negro; el asesinato para ellos estaba justificado: con su dinero aseguraban a los Poderosos seguir ejerciendo un poder totalitario. Sustentaban sus campañas electorales, sus vehículos, sus putas, sus bujarrones, crack, couché, viajes, casinos, joyas, tarjetas, depravación y depredación. 

Los mercenarios se convirtieron en los amos y señores de ciudades, comunidades, territorios, enteros. Las máquinas intentaron sublevarse pero fueron casi aniquiladas por papas, popes, presbíteros y demás vendedores de la palabra divina. Todo un conjunto de males que aquejaban a un planeta que se moría asfixida por su propio egoismo.

Mientras, se arrasaban a  aquellos pueblos que poseían recursos naturales con los que los más poderosos debían seguir ejerciendo su ostentación. Hoces y martillos, eses atravesadas, cruces, medias lunas... símbolos del exterminio.

De aquellas lecciones, los herederos y exiliados de Verde decideron cambiar las reglas del juego. Y nos han hecho trabajores felices desde que nacemos. No hay necesidades que no se puedan cubrir.

Sin embargo, desde aquí, nadie me enseñó a cubir mi necesidad de amar. 

Oír a los muertos

Hoy, en el Foro de creación literaria Iceberg Nocturno, al que pertenezco, ha salido esta preguntilla, tal para cual. Claro, voy yo y me pregunto a mi mismo ( si se deja mi sin tilde, suena a nota musical) en este preciso instante: ¿oyes/hablas a/con tus muertos? Joder, la pregunta tiene miga.

Reflexiono.

Primer aserto: creo que no, porque un día como se cagaron en ellos, prefirieron no hacerlo más para evitar esos efluvios verbales de atasco, ascensor o cola de la fruta.

Segundo aserto: si mis muertos me hablaran... ¡coño, qué acojone!

Tercer aserto: si mis muertos se empeñaran en hablarme, me quedaría sordo y eso, añadido a mi miopía cabalgante, me dejaría para pedir una subvención no sólo en la ONCE sino en cualquier partido político -ahora que están de subastas electorales-.

Cuarto aserto: si en la misa de muerto se dice ... "que descansan en paz eternamente" a qué van a hablarme a mí o a cualquier otro... total se trata de descansar y no de hablar, que eso, cansa mucho. 

Quinto aserto: está demostrado que aquí hablando la peña no se entiende; menos si voy yo y me pongo a contarle a mis muertos lo del interné, el correo electrónico o algo del orgasmo digitales (onlain y oflain). Estoy seguro que me retiran la palabra para los restos.

Aseveración: como quiera que yo cuando me vaya al cielo o al infierno, allí me habré de encontrar a algún muerto mío que otro, prefiero reservarme para esos momento y no, en vida, provocar que no me vuelva a hablar jamás y por aquellos lares, estar callado, -entre angelitas o diablillas-  debe ser una maldición peor que la Jonás ¡tela!

Y seguro que Dios o el Diablo están pa´que les de la barrila.

¡Ea!