Anoche decidí jugar un poco con la luz. Buscando la calidez y tranquilidad de la noche, tomé estas instantáneas...
Anoche decidí jugar un poco con la luz. Buscando la calidez y tranquilidad de la noche, tomé estas instantáneas...
Probando tomas con más y menos luz...
FF.- Habitación en silencio. No más que un leve rayo de sol que entra, ligero, por la ventana. Parece que se descuelga. Alumbra. Un haz de luz, casi, divino. Apunta. Denota una dirección. Recto. Ni oblicuo, ni cambiante. Toda una llama erecta de lumínica disección. Al final, en su fin, en su se acabó, una aureola con sabor a menta. Menta poleo. Poleo menta. Y ella, mientras menta al innombrable, simplemente, gime otra vez.
FB.- Era el servicio de señoras. Allí me colé como en la fiesta de Mecano. Mecano en la mar, se decía en la puerta. En la puerta de entrada a aquel garito que olía a esa extraña colonia que usan las meretrices con sus bisectrices en pago por uso. Sin embargo, no era consciente de la hora que era. Amanecía. No. Error. Craso error. Había estado durmiendo abrazado a una taza más de siete horas. Era un espalda mojada más. Aquel rayo que se colaba por la ventanuca del pestilente servicio fue a parar a ella. Al abrir la puerta quedó quemada, estigmatizada por el sol abrasador en aquel fronterizo lugar innombrable: su pezón izquierdo.
La diferencia entre un lobo negro y un lobo blanco, es el lobo.
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La distancia entre dos puntos es equivalente a la que existe entre la primera y última letra de una frase.
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Si lo cuento, no sé si contarlo o contarlo. Nunca se me dio bien ni sumar ni mentir.
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Un toro tiene cuernos y rabo. Un engañado, también
Son casi las tres de la mañana. Esta maldita cortina de agua me impide ir más deprisa. La Calle de Aragón me parece interminable. Intentaré girar en esa esquina cuando llegue a la altura de Calabria. No veo señal alguna de que me sigan. Creo que los he despistado. No voy a poder saltarle em semáforo. Allí hay una pareja de la Guardia Urbana.
Me detengo. Luz roja. 185 caballos rugen debajo de mis piernas. Una sombra, de repente, aparece por mi izquierda. Y llega la luz blanca.
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