Discurren los kilómetros a través de las viejas estepas, laderas cosidas con hilos verdes, y en el recuerdo una vieja canción con toque a verano de los que no volverán, olores que se fueron o colores que sólo pueden verse a través de los ojos de un niño. Dorados por el sol, corríamos; sin embargo ahora navego entre olas derretidas por el calor de una pantalla... quiero enviarte un SOS... o mejor cantártelo al oido.
Sé que no contestarás ni a mi llamada de auxilio, ni a mi silencio. Entre mundos separados, sólo cabe lanzar un SOS.
Idas y venidas. Más olas del mar para una realidad seca que deja su viscosidad acuosa para escribrir "SOS" en el espejo cada mañana. Y así, día tras día. El show debe acabar... ¿o acabará? Si las luces se apagan, me apagaré con ellas.
Sabes que llevaré mi SOS a ese lugar del que nadie regresa, porque si regresase no habría ni guerras ni venganzas, ni miedos ni frustraciones.
Cuando apagues la luz esta noche, me apagaré contigo. Oyendo las olas enviaré mi SOS.
Quedan ya lejanas, la notas de Abba...
So when you're near me, darling can't you hear me
S. O. S.
The love you gave me, nothing else can save me
S. O. S.
When you're gone
How can I even try to go on?
When you're gone
Though I try how can I carry on?
Aquí la podemos ver en su último vídeo dar un paso adelante y además de las caderas, ahora se luce en su papel de femme fatal, con corset y portaligas, y le saca chispas a la pista de baile. Al menos así se la puede ver en el video de su canción “Las de la intuición”, su nuevo sencillo del álbum Fijación Oral.
Hay orejas que oyen pero no escuchan; otras que escuchan pero no oyen.
Algunas que portan pendientes, aros, perlas... También existen aquellas a las que les sale mostacho delantero en forma de patillas (de hacha, finas, rocker´s...).
Hay quien se las tapa porque las tiene grandes y les da frío; las esconden también aquellos que creen que las tienen muy pequeñas o breves... ¿orejas breves?
Sin embargo, hay algo en común con todas ellas... y lo oí por las mías, anoche
"cada vez que me besas, se me ponen rojitas las orejas"
Es una buena manera de dejar dicho... feliz finde¡¡¡
¡Maldición gitana!
Leo, busco, miro, oido pero no os encuentro.
Me habéis abandonado como se abandona un chicle en el tronco del árbol antes de que se besen lo novios, como ese envoltorio platino metálico del bocadillo mañanero, como la estopa usada al cambiar el grido del cuarto de baño.
¡Me siento tan desvalido!
Prisas, reuniones, noticias, proyectos... y vosotras de vacaciones
No dejo de buscaros en el cabecero de mi cama... la que casi no uso por arrancar algunos segundos a las doceavas partes del círculo suizo...
Pero creo que os habíes exiliado junto a las libélulas del río, los tangas de Marijuana y las curvas pétreas de algún antillano negroide y zumbón.
¡Oh musas! ¡volved a este desdichado despojo de inspiración agotada!
Ella, simplemente, espectacular.
Feliz finde¡¡¡¡
Esas son las palabras, que acompañadas con música, vienen a decir algo así: ¡cómo me gustarías que estuvieses aquí! Simplemente "te echo de menos". Pink Floyd lo hacía bajo la batuta de Waters.
Esta canción se halla en el álbum del mismo nombre, semiconceptual, en el que la banda rinde tributo a Syd Barrett, quien había tenido que abandonarla a fines de los años 60 por sus problemas mentales.
Al final todos tenemos un rayita en nuestro cerebro que nos hace desbarrar, antes o después. Sin embargo, también llega la calma. ¿La calma de los cementerios? No, la calma de la cordura.
Llegamos a aburrirnos de ser cuerdos y terminamos para que nos aten con esa cuerda invisible, que los cuerdos, usan para ahorcarse. Cuerdas hechas con cuentas de pastillas rojas, azules, soma, visa y don perignon.
Un mundo feliz ... un mundo perfecto ... mientras, yo, te echo de menos...
Repito, una y otra vez, mientras Waters y Gilmour mueven sus psicotrópicas manos alrededor del micrófono y le sacan brilo a su diamante electrosinfónico...
How I wish, how I wish you were here!
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