Tras Hermann Hesse
Hace muchos años, quizá demasiados, una buena amiga con la que compartía alguna que otra risa cómplice universitaria y paseos nocturnos en aquel modelo que llevaba un león rampante en su morro, me susurraba al oído muchas cosas mientras que me desperazaba de esa postpubertad tan sanguinaria con chicos cargados de complejos.
Aquella buena amiga me enseñó a sumar y restar contracciones respiratorias; a contar estrellas amarillas en un "R8", salón dormitorio de los aventajados de clase o a ver cómo desde unos ojos de gata parda, el Derecho Penal era más llevadero subidos a una silla mientras oíamos a "La Unión" en la vieja Toxiria.
Pero también es cierto que aquella buena amiga puso en mi camino a Siddharta.
Recuerdo muy bien sus palabras... cuando no había ni "pces", ni "mesenllers" , ni "esemeses".
Sólo voz, oído, tacto, vista y gusto.
- ¿Has leído a Hesse, Hermann Hesse?
- No, nunca.
- Lee Siddharta.
Lo hice y lo he hecho hace bien poco -una vez más... como Sam y su piano-.
Nunca pensé que podría sentirme tan cerca de aquella recomendación como al limpiar el vaho de los cristales al viejo maestro, lobo estepario, por las calles de la ciudad que un día hizo se rindió a los pies del Kaiser Fernando "el bueno", la Kaisirina Sisí o Ultravox.




Comentarios
Habrá que leerlo.
Estás muy guapo Fer.
Bss.
Es sobre todo un viaje interior que te hace reflexionar sobre el verdadero sentido del amor y la vida.
Es un caminar al principio lento y que llegando al final, te trae recuerdos de episodios vividos con cuentas pendientes en tu haber de la vida.
Es un dar sin esperar; sobre todo a través de esa barca y barquero que te enseña e invita a escuchar al agia. Ese líquido que ingnoramos, pero que habla de noche y de día.
Ha sido una gozada leer este libro, lo he terminado esta mañana y ahora pretendo leer el mago, de Jhon Fowles, pero esperaré unos días para asimilar mejor el recuerdo de Siddhartha.
Gracias Fer.
Bss