El hombre que no soy (2004)
El amanecer no llena mi quejumbrosa cama
como tampoco estas laureadas lágrimas
mis retinas diseñadas por lápices de colores;
la tarde sólo extiende maldiciones gitanas
por las habitaciones que taladran mi cuerpo
y asisto traslúcido al cantar de la noche;
la noche infausta designa mis caminos,
aparta las estrellas de la vida mortecina
transformando las patas de mi cama en estacas
celestiales en mi corazón clavadas,
partiéndome por mitad, como el horizonte,
como el papel al ser acariciado por las manos de un niño
y un barco navegante parir, con sus picos;
dobleces de una vida, traspiés alterados
en descalzas escalas, sin sentido, sin salida,
peldaños impasibles, acicalados y brillantes
por mis latidos, envueltos en papel de estraza
servidor al mercader de los sentimientos
para delinear la envoltura del precio de mis errores
catapultando hasta la eternidad mis dolencias;
ese que no soy yo, procesiona cada día
a la llanura de la atonía convencido
de las mieles de los terrones que se sitúan
en lo más alto de los campanarios sin campanas,
sin badajos, sin muertos ni comitivas;
no hay novias, partieron los marineritos; flores marchitas.
Después de caminar tras de mí,
he visto a ese que no soy yo
al que llena abismos de lágrimas abrazado a la noche
al que ama sin sosiego en el rellano
de la escalera de caracol de este torreón de lamento.
*Oppidum 2004




Comentarios sobre El hombre que no soy (2004)
A eso le llamo yo saber manejar simultaneamente varias dimensiones...
Bss... Paz
Pues la verdad es que no escribo así... bss