El hombre que no soy
Mirando al espejo he descubierto que no soy: no existo.
Hasta ahora he sido una calcamonía mojada e impresa en esta carne.
He vomitado todas mis frustaciones, complejos y miedos para darme la vuelta y ver qué hay dentro de mi.
He girado mis pensamientos abriendo mi mente con una sierra eléctrica, despedazándome hasta llegar a convertirme en nada, en lo que soy.
Dejaré pudrirse mi carne y cuando sea ceniza, en ella un árbol plantaré.
De su fruto saldrá un hombre que, simplemente, será.
Comentarios sobre El hombre que no soy
Uno es nada y lo es todo a la vez. Cada palabra que se desprende de tus manos se lleva una parte de ti. Cada pensamiento, cada duda, cada crítica, cada pestañear de ojos hacen, en su conjunto, un algo pleno y lleno de vida a la vez. ¿No te vale con ser eso? ¿Qué más añoras ser, Fortega?
Un abrazo, Fer.
P.D. Seguro que de tus cenizas crecerá un frondoso árbol plagado de hermosos y sabios frutos, no me cabe la menor duda.