La calma
Inspirar,
espirar,
sonidos de olas aullando en el aire,
juegos infantiles sobre crestas,
quizá alboránicas...
y el sol derritiendo las horas
que caen sobre el blanco del calendario;
espirar,
inspirar,
van y vienen,
no paran,
no cesan;
sube y baja la marea,
muere el sol,
nace la luna;
el horizonte fagocita lo que queda del día:
noche sobre el océano
arena fría y llantos de besos taciturnos;
respirar,
la sal se queda pegada en mi
cansada máquina aspiradora;
estrellas apagadas que se enterraron
en el borde del mapa;
ya no inspiro,
sólo espiro,
uno,
dos,
tres,
espirar,
cuatro,
cinco,
seis,
extenuación.
Comentarios sobre La calma
la calma...
tal no hablar de mas, el silencio no es tiempo perdido
Inspirar el aroma de un amanecer
espirar en los calidos brazos del atardecer siguiente
contar los sueños que nacen en el espacio habido entre ambos
Inspirar la fantasia
espirar el silencio que nace en la realidad.
Bello texto Fernando.
Bs.