La luz
Siempre la oscuridad ha tenido una enemiga; las tinieblas las han temido. La noche huye de ella.
El fondo de una taza vacía con posos de café es negra, opaca, carbonera...
¿Y la vida?
La llenamos de oscuros vericuetos, retranqueos, escalones, rincones, pozos, cubos, abismos, tormentas, plomos, cuervos y hasta millones de kilos en manchas que quitan el azul al mar.
Llega ella: la luz. Día, sol, alumbramiento, nacimiento, abrir, parir, soñar.
Su espalda cóncava me augura lo que tanto deseo; se me transfigura la respiración pensando aquello que se mostrará al final de su valle lumbar.
Y ese hilo, el suyo, se convierte en el hilo de mi respiración.
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Comentarios
Mmm Gracias.
Javi creo que llevas razón, pero también son muy importantes el olfato, el gusto y el oido,la oscuridad la podemos tener cerrando nuestros ojos y dejar que nuestra imaginación haga lo demás. Eres noctambulo?. Un besazo
El diálogo que se establece con las ininterrumpidas líneas de otro cuerpo en la oscuridad de la noche o su defecto, bajo la tenue luz de unas velas, adquiere, para mí, el mayor grado de comunicación posible entre dos personas... Valoramos la vista en exceso hasta que nos damos cuenta de que el resto de los sentidos son tan poderosos o más que ella misma. Cerrar los ojos puede ser el comienzo de una experiencia única...
Hermosa reflexión, compañero!! Un abrazo, Fer.
Querido Fernando, tus letras siempre hacen eco en mis sentidos. La noche tiene una magia especial sobre todo si la compartimos, no hay nada más hermoso que regalar sentimientos con el tacto, gusto y oido.
Como siempre un placer leerte.
Abrz.