¡Llámame cadáver!
Mi espalda descansa sobre una superficie fría. Miro sólo al frente. Cuento: uno, dos, tres, cuatro... así, hasta diez tubos de neón. Un línea discontinua marcada a base de electricidad en el techo.
Puertas y más puertas. Ruidos metálicos al fin y al cabo. Siento como mi estómago, por un segundo, deja de notar la gravedad, para volverse, casi inexistente. Es la multiplicación por cero. Una operación matemática con el mismo resultado: un bucle cosmogónico.
Y un gran foco me alumbra. Y aparece en mi campo visual la doctora Proctor. Hace años que dejé de oír los latidos de mi corazón. Al dividirme, halla alojado en mi alma una tableta de chocolate fosilizada.
Giro levemente mi cabeza, y digo: ¡llámame cadáver!
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Comentarios sobre ¡Llámame cadáver!
Ábreme en canal si quieres,
escudriña en mis entrañas
mírame el dentando...
si me quieres regalar
pero no me quites el corazón
me lo rompió el amor
di fin a mi vida
con una sobredosis de chocolate
...dulce muerte...amarga vida
aleja de mis ojos esa luz cegadora
deja que sea la luna
quien me vele...
No, no te robaré el corazón... sólo le haré una fotocopia y lo plastificaré para que, pese al paso del tiempo, lata sin descanso... para velar, el velamen de la nave... navegar y buscar islas... hasta en tierra adentro...
Gracias Victoria por tus maravillosos comentarios.
Un placer
¿ te doy la lata?
jamás... la lata es para guardar recuerdos y hasta olores...