Rodando
Apenas pude contener la emoción. Estaba en el plató a punto de ver cómo se rodaba aquella película. Es el mejor día para rodar decía bisbiseando aquel director barbudo. Comezaron a desfilar los técnicos, maquilladores, estilistas, la peluquera, una buen puñado de extras y los tres actores principales.
El barbudo, que sudaba a borbotones, llevaba una camisa rosa absolutamente pegada a su cuerpo dejando entrever una espesa maraña de vello por toda su oronda figura. Repartió unos folios en blanco y dijo ¡a rodar!.
Aquellos actores se lanzaron al suelo, pareciendo finos fideos -por sus escuálidas figuras- y comenzaron a girar sobre sí mismos aparentado un quehacer croquetero. ¡Rueden, rueden! seguía diciendo aquel director... y aquellos, dando vueltas sobre sus cuerpos por todo el plató. ¡Corten! ¡Están todos despedidos!, espetó.
Y aquel conjunto de personas, inmóviles por los gritos del barril rosa, sacó de los bolsillos una colección de navajas vendimiadores que, una vez montadas, fueron dirigidas a sus yugulares con un ritmo apocalíptico.
Las cortinillas de aquella película serían ilustradas por un enorme baño de sangre. Mientras, la cámara se masturbaba sobre la jirafa.
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Comentarios
Fernando, qué buenos me parecen estos textos. Consigues darles una emoción expectante.
Madre mía... la mismísima Pilar Moreno Wallace por mi blog. ¡Qué honor! ¡Desde Holanda, además! Gracias PIlar. Me has dado una alegría grande, no sólo por tu comentario, sino el saber que te acercas por aquí. Me siento halagado por una escritora de tan altísimo nivel como tú. Es todo un placer.
Gracias PIlar. Un humilde aprendiz...