Ser acuoso
El día cargado de electricidad me hizo nacer entre
las yerbas de lo que permanecía atado a la tierra frugal.
Las cuentas del rosario sumaron el oxígeno, el carbono,
elevando al cuadrado tus sensaciones.
Ellas, en plomiza fusión, juntas para la comitiva del nasciturus,
saludaban a la nueva esencia, al que surge de la tierra preñada.
Y sin embargo, mojados tus brazos, aún mis lagrimas
no alejan la humedad de los sueños renacidos de tu ser
dejando un leve aroma a caricias lejanas; suave
perfume de salpicón de gotas de sudor para tu espalda
jadeante, tatuada de ríos salvajes, inhóspitos;
Tortuoso amanecer sin cadenas, raja el cielo azul,
destrona canciones para cunas vacías,
presagiando un trayecto en tu nave a la deriva,
en tu mirada, ahora, llena de mi ser acuoso, inocente.

