Virgen suicida
Cubículos redóndicos delante de tu ojos;
piel nívea casi congélica;
abrigo sintético arropando hombros vigoréticos;
pelos eléctricos, sin watios, ni peines o penes anoréxicos;
silla sincrética al son de música arrítmica;
carta sin remitente a la coppola vellúdica de Sofía;
y luego me dirás que aún quieres ser una virgen suicida...
rescue me!




Comentarios sobre Virgen suicida