Vagamundos

VII

Pensandoesta mañana enla esencia de la vida, encontréun trazo de ti cosidoen mi mano escritora; tedibujé con trozos de mis palabras einsinuando que no te veía, imaginocomo sería el día en que te volviera aencontrar sentada en la ventana de mi mirada; nopude evitar que las gotas saladas mojaran este papel destrozandocomposiciones construídas antela inmensidad […]

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La vieja lata

La vieja lata guarda tu última carta; guarda días, años, tal vez toda una vida La vieja lata guarda los olores de tu nombre, los viajes de tu cuerpo y las arrugas de una camisa que jamás se planchará, porque el alma encogida huye del hierro ardiente y sólo busca el frío de la lluvia […]

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Las manecillas del reloj

Giran y giran: ad eternum. Se desprenden de su pared plana, acolchada, concéntrica. Envuelven cuerpos que sudan, abrazan los largos y agónicos despertares húmedos de tu arco ojival… Siempre; nunca; ellas; detenidas. Tic-tac-tic-tac, acompañan al juego de mi lengua. 1, 2, 3… doce paseos por orillas sinuosas; 4, 5, 6… ahora toca ahogarme.  

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Cuéntame (II): Mi último viaje en tren

En septiembre de 2003, Francisco Ortega Chacón me dijo adiós. Cuando bajé de Madrid a Málaga en el tren a despedirlo, aún agonizante, escribí esto  que ahora reproduzco, y que se publicó en octubre de 2003 en la revista "Viajeros", en la sección "El Pupitre". Mi último viaje en tren Cuandocogí el tren esa mañana […]

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Cuéntame (I): Katia

Cuando se está en la red del insomnio, comienzan a bailar delante de tus ojos llorosos seres que fueron… que no sabes si son, o qué serán. Hoy me puse a navegar en los cajones de la casa de mi madre (la de las perlas blancas en la foto) en busca de fragmentos de un […]

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Buscando en la memoria

Días atrás, la memoria, ese baúl que todo lo guarda y que saca lo que menos te esperas en el momento más inoportuno, se abrió para mostrarme unos versos en formas de poemas (en total17 bajo el título de "El aire huele a tu nombre") de algo que escribí (todo) en una febril noche de […]

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Trazos

Trazos, uno, otro… en fila, marcando una batalla entre el vacío y la tinta, tinta que mancha, blanco que limpia; más allá, el filo, el límite, la hoja que sesga el pulso, que decapita las ideas transformadas en gritos y acompaña en las amargas oscuridades del olvido.

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Alfileres

Cuanto menos te recuerdo, más me dueles. Los desdibujados trazos de tu rostro son alfileres dirigidos al centro de mis retinas; así, cuando dejé de verte me quedé tan ciego que me extraje estos ojos. 

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La fórmula de existir

La fórmula de existir es el algoritmo neperiano de una jodienda; su raíz cuadrada es un culo abierto a la enésima potencia y cuando la realidad te coge por los huevos, tus gritos son la sumatoria de todas las veces que maldijiste tus errores.

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La orejas

Hay orejas que oyen pero no escuchan; otras que escuchan pero no oyen. Algunas que portan pendientes, aros, perlas… También existen aquellas a las que les sale mostacho delantero en forma de patillas (de hacha, finas, rocker´s…). Hay quien se las tapa porque las tiene grandes y les da frío; las esconden también aquellos que […]

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Leónidas o de cómo se muere con honor

“Oh, extranjero, informa a Esparta,si pasas por allí, que aquí hemos caído defendiendo su ley”. En el lugar de la muerte de Leónidas I, seerigió un monumento con un león junto con una inscripción escrita porel poeta Simonides que decía eso. Leónidas I (en idioma griego: Λεωνίδας) fue el decimoséptimo Rey de Esparta de la […]

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