El cazador de estrellas

 

Diario IDEAL, 27 marzo 2013

Cuaderno de bitácora: día 2.

La nave despegó del planeta  Acróstico sin motivos  aparentes de preocupación. El viaje de regreso al planeta Verde se dibuja en la pantalla de MOL con total normalidad. La misión ha sido un éxito y llevamos en la nave la estrella a por la que vinimos. Nos llegan mensajes desde la base. Las gentes andan perdidas, sin  rumbo, buscando una luz que pueda iluminar sus pasos entre los restos del cataclismo. IPC y EURIBOR atacaron los puestos de defensa sin piedad y arrasaron. RENFE dio cobertura para la masacre; TVE lo grabó y las tropas de ERC aniquilaron todo lo que se encontraron a su paso.

Hoy, más que nunca, esta misión se llena de sentido. Tras más de 1200 días, parece que toca a su fin y que seremos capaces de aportar a los supervivientes, un halo de esperanza… la que nunca se debe perder, incluso en la derrota.

He soñado / Cuaderno de bitácora: día 3

El viaje hacia el planeta Verde sigue tranquilo. Pero algo ha sucedido. Esta noche (siempre es noche), en las horas que la tripulación dedicamos a dormir, he soñado. He conseguido distinguir imágenes en color -aquí todo es en blanco y negro- y añadirles sonidos. Esta misión dura ya más de 1857 días. Los otros dos comandantes y los tres astronautas, duermen.

El sonido del sueño es algo que rompió el suave runruneo de los motores de nuestra nave. Ahora, solo, mirando por la escotilla de babor, con una inmensa espesura de “negror” ante mi, salteada con destelleantes puntos alejados en la galaxia, refresco esas imágenes en el cristal de la escotilla redonda.

Y paso las yemas de mis dedos por la fría planicie casi invisible del cristal. Acariciar no es poseer, ni atrapar, ni tomar… me dicen las imágenes del sueño.

Leer en soledad / Cuaderno de bitácora: día 4

Aquí en la nave, el día y la noche no existen. Debemos adaptar nuestras horas de sueño a un falso reloj que nos marca necesariamente el tiempo de descanso. Siempre que me acerco a este teclado, aprovecho que el resto de la tripulación, o descansa o realiza tareas de mantenimiento en el exterior de la nave. Son mis segundos de intimidad, de silencio, de reflexión, de unión con los recuerdos que vagan, como esta nave, por el espacio… casi sin rumbo. Ayer jugué al póker con mi otro ordenador.

Sin embargo en la cuarta partida, un movimiento suyo, me recordó a otra partida a otras partidas… aquellas que se juegan en papel… algo de lo que casi me he olvidado también. Con uno de aquellos libros, entre sus rodillas, pasé eso que se llamaba “verano” y que aquí, también ha dejado de existir.

Verde… casi olvidado. Los libros… ya no existen. Mis recuerdos… prisioneros en el espacio. Mi destino… en manos de un cuaderno. El regreso siempre es penoso… inseguro… expectante. Ahora recorremos un trayecto que ya hicimos… y si somos caminantes espaciales no hay camino que no se haga camino al navegar.

PA: Recojo hoy, en pleno miércoles santo, tres breves anotaciones, en formato