Esas chicas descalzas… o casi

 

Diario IDEAL, 1 febrero 2012

Esta semana pasada he tenido el enorme placer de regresar a Londres, ese nuevo Eldorado para la juventud andaluza, en paro y abandonada por nuestra república socialista soviética andaluza, que tantas oportunidades nos está ofreciendo a todos los que llegamos a dar lo mejor de cada uno de nosotros. Esta vez no voy a hacer un largo y excelso recorrido por todas y cada una de mis aventuras, más o menos, empresariales, sino que , tal y como le dije a Celeste, esta semana hablaría de una de las costumbres más pintorescas que las chicas ‘british’ llevan tan a bien cumplir. Se trata ni más ni menos que combatir el frío de las calles londinenses con sus manoletinas y sin medias o calcetines. Sí, así; sin anestesia, mostrando sus níveas carnes mientras que les salpica el aguate fresquito de la llovizna persistente de los días y noches de la capital del Imperio.

La City amanece cada maña vacía y se va preñando de gentes conforme pasan las horas, los autobuses, el metro, los coches. Ellos impecablemente vestidos compiten en sobreidad con ellas que pare evitar partirse la crisma sobre el adoquinado de ‘God save the Queen’, se calzan zapatillas de running -muy a lo NY- o bien, como decía más arriba, se suben a las planitas manoletinas, que tiene 2 mm de suela, y pasan completamente de cubrirse los quesitos con el más mínimo de los trapos. Claro, luego no es de extrañar que en su casa abunde el ir descalzo o bien que en cuanto sube una ‘miajilla’ la temperatura, tiran de chanclas, uñas rojas y a dar paseos por la capi de Pippa.

Será posible. Yo subido a una botas, helado como un granizo, con calcetines de 1 cm de calibre, embutido de abajo a arriba y ellas, ¡toma ya!, con sus leggins e iluminando el gris asfáltico con el blanco nuclear de sus empeines. Pero es más; las he visto con Converse de diseño, ellas monísimas de la muerte, marcando un culo esencialmente de la familia Middleton, pero eso sí, sin calcetas. O sea, ponte tú que yo me quito.

Pero insisto. Esto no es una moda nueva ni actual, No. Recuerdo perfectamente en mi primer viaje a las tierras de los señoritos de las ‘pounds’, con 14 años recién cumpliditos, que me llamó poderosamente la atención que casi todas las chicas iban calzadas sobre unos zapatos de tacón blancos. Por todas partes y por todos lados. Con una significada evidencia. Cuando aquellas chicas se descalzaban bien por el calor, por el frío, o por la lluvia, dejaban al aire unos quesos completamente enrojecidos por talones y meñiques que, junto al estado natural de ‘engarabite’ de sus ‘dedunis’, presentaban una estampa nada seductora. Por entonces saqué la conclusión de que todas las inglesas tenían los pies rojos.

Ahora no sé si los tienen así. Pero los ‘nails bar’ se multiplican como setas por todos lados. Por tanto, es de suponer que las herederas de Lady Di se hagan la pedicura con tanto glamour como las que practican las chicas de Pelo’s en la Calle Hurtado de nuestra capital del Santo Reino que, a mayor abundamiento, te dejan canela con la ictioterapia -pedicura con pececitos-. Por eso, he de esperar al verano – o a que haga una par de días de sol- para convencerme ya que no usan estos horrorosos tacones blancos, que a las güiris les mola lo de las chanclas y uñas carmín, extremo que a mi, en particular, me pone tela.

Por eso no hay nada menos excitante que una chica sin su pedicura a pedir de boca, aunque sea en invierno. Nunca se sabe ni dónde, ni ante quién te vas a descalzar. Vamos, como con la depilación.